jueves, 16 de julio de 2009

Un dialogo que incluye a todos. Bueno, a los que se lo merecen


En los días pasados, el gobierno nacional dio comienzo al diálogo entre los distintos sectores políticos para que se puedan resolver los principales problemas que aquejan al país, a saber: quién se lleva la mejor parte de la tajada.

Esto es así. No hay otra realidad ni cuestionamientos. Todos nuestros políticos quieren lo mejor para el país, para “la gente”, como siempre lo vienen demostrando con su accionar, ya sea a través de su extensas militancias políticas como De Narváez y Macri o de sus cuentas bancarias, similares a las de cualquier ciudadano medio como las del matrimonio Kirchner.

Así es que las reuniones entre opositores políticos se concretaron para empezar a encaminar las soluciones más urgentes. En este sentido se destacó la preocupación que miembros de la Sociedad Rural y del Pro manifestaron por la pobreza y la marginalidad cada vez mayor en nuestro país. Hugo Biolcati manifestó “es hora de que empecemos a preocuparnos por esa pobre gente. No tanto porque mueran de hambre, sufran o no tengan expectativas de futuro, sino porque en cualquier momento esta turba iracunda se va a desmadrar y nos van a mandar al carajo”.

Ante estas sensibles y solidarias declaraciones de Biolcati, movimientos barriales de sectores carenciados manifestaron su deseo de participar en estas reuniones considerando que era justo que les dieran lugar a sus opiniones en las decisiones a tomar. No obstante esto, Francisco De Narváez y buena parte del Gobierno Nacional por primera vez estuvieron de acuerdo en algo dijeron “esta bien que llamemos al diálogo pero tampoco para meter a la chusma en esto”.

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